Archive for the ‘Paleontología’ Category

Hallan los indicios de vida más antiguos de la Tierra

La Tierra

La Tierra

Científicos estadounidenses creen haber encontrado indicios de oxígeno y por tanto de vida en la Tierra, hace 3460 millones de años, casi 800 millones de años antes de lo que se pensaba.
El director de la investigación, Hiroshi Ohmoto y su equipo de la Universidad de Pensilvania, llegaron a esa conclusión tras encontrar diminutos cristales de hematita, un mineral de hierro, en una formación de jaspe en el noroeste de Australia.
En el estudio, publicado en la revista Nature Geoscience, afirman que esto demuestra la existencia de una extensión de agua rica en oxígeno en ese lugar en la fecha indicada.
Y por tanto, denota la presencia de microorganismos capaces de producir oxígeno mediante fotosíntesis unos 800 millones de años antes de los fósiles de microbios fotosintéticos más antiguos conocidos hasta la fecha.
Para confirmar más esta posibilidad, Ohmoto explicó que la hematita puede formarse por la acción de los rayos ultravioleta o del oxígeno y los cristales hallados en Pilbara se desarrollaron a profundidades de más de 200 metros, donde los rayos ultravioleta no llegan.

Huellas Fósiles de Gusanos Marinos Gigantes

Fósil encontrado

Un equipo de investigadores liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto en el Parque Nacional de Cabañeros, en Castilla La Mancha, unas galerías fosilizadas de grandes dimensiones, de hasta 5 metros de longitud y 15-20 cm de diámetro, excavadas por un organismo desconocido de cuerpo blando y gran tamaño. Las trazas tienen una antigüedad de 475 millones de años, lo que las convierte en las huellas más antiguas relacionadas con gusanos gigantes halladas hasta la fecha.

“Se trata de madrigueras excavadas en el fondo marino hace unos 475 millones de años por un organismo vermiforme, móvil, cuyas galerías discurrían horizontales a pocos centímetros de profundidad bajo el lecho marino”, explica el paleontólogo del CSIC Juan Carlos Gutiérrez Marco, que dirige las excavaciones. “Vivía enterrado y revestía sus galerías con secreciones mucosas a fin de endurecerlas y evitar su colapso, lo que ha facilitado su conservación hasta nuestros días pues permitió el relleno pasivo por sedimentos posteriores que las fosilizaron”, completa el investigador.

Aunque el organismo que realizó estas huellas no se conserva, la longitud y grosor de las trazas, así como los movimientos peristálticos que quedaron grabados en la roca, permiten estimar a los investigadores que se trata de un gusano gigante de aproximadamente un metro de longitud y unos 15 centímetros de diámetro. “Las trazas semejan una versión gigante del icnofósil [nombre que recibe la huella de la actividad de un animal] Palaeophycus tubularis, conocido en un amplio rango de edades y localizaciones en todo el mundo y atribuido a poliquetos, pero que rara vez excede los 2 cm de diámetro”, declara Gutiérrez Marco.

Las huellas encontradas en Cabañeros no sólo son excepcionales por su tamaño, también por su antigüedad, 475 millones de años, en pleno Ordovícico Inferior (era Paleozoica): “Se trata de las huellas más antiguas relacionadas con gusanos gigantes”, afirma Gutiérrez Marco. Estas huellas preceden en el tiempo a las halladas este mismo año en Devon, Inglaterra, con un tamaño similar pero que databan del Pérmico Superior, sobre 200 millones de años más jóvenes. Además, los autores de las huellas británicas fueron animales de agua dulce y no organismos marinos, como en el caso de Cabañeros.

La excavación forma parte de un proyecto de la Red de Parques Nacionales, financiado por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, en el que participan, además del CSIC, investigadores del Instituto Geológico y Minero de España, la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad portuguesa de Trás-os-Montes e Alto Douro.

Desde hace tres años, el equipo de paleontólogos liderados por el CSIC recorre el Parque Nacional de Cabañeros en busca de huellas de sus primigenios habitantes. Hace un par de años encontraron un sector de casi 14 m2 de antiguo fondo marino repleto de huellas fósiles dejadas por trilobites (llamadas Cruzianas), unos artrópodos marinos que dominaron los mares paleozoicos y que desaparecieron hace unos 250 millones de años.

“Los trilobites eran los reyes de los mares paleozoicos, pero poco se sabe de ellos, aunque sí de sus fósiles, que corresponden al caparazón dorsal, puesto que el ventral no estaba mineralizado. Su comportamiento debe ser inferido a partir de los fósiles y de las huellas que nos dejan en los estratos, como si fueran los huesos de los dinosaurios, por un lado, y sus pisadas por otro”, expone el científico.

Gutiérrez Marco explica esta abundancia de animales marinos: “Hace más de 450 millones de años nuestro territorio formaba parte de la plataforma marina de un antiguo continente llamado Gondwana, por lo que toda esta zona se encontraba sumergida a poca profundidad”. Esta peculiar situación de la península ibérica podría explicar también el por qué muchas de las huellas halladas corresponden a animales de gran tamaño: “La península ibérica se encontraba entonces cerca del polo sur de la época. Los organismos que viven en aguas muy frías tienen un metabolismo que les permite crecer más: es lo que se conoce como gigantismo polar”.

Para estudiar y comprender mejor estos animales prehistóricos, los investigadores realizan moldes en látex y silicona de los hallazgos más relevantes: “Esto nos permite estudiar las huellas en todas sus dimensiones y con todos los medios posibles para llegar al animal productor: su comportamiento, su anatomía, su modo de vida… es casi un trabajo forense”, explica Artur Sá, de la Universidad de Trás-os-Montes e Alto Douro. Además, estos moldes (elaborados por Eleuterio Baeza, geólogo del IGME) permiten sacar copias para su exposición al público. Como ejemplo, el molde realizado a partir del sector de 14 m2 de huellas de trilobites, el mayor del mundo en el campo de la icnología de invertebrados, que puede visitarse en el centro de interpretación del Parque Nacional de Cabañero. (CSIC/SINC)

El Ancestro Común de Humanos y Simios Pudo Surgir en Asia y No en Africa

Simios

Simios

Según una nueva investigación, un nuevo primate fósil encontrado en Myanmar (conocida anteriormente como Birmania) sugiere que los ancestros comunes de humanos y monos evolucionaron a partir de primates de Asia, y no de África como creen muchos investigadores.

Determinar el origen de los primates antropoides (humanos y simios) a partir de primates más primitivos conocidos como prosimios (lémures, tarseros o tarsios, y sus parientes extintos) ha sido uno de los objetivos principales de la investigación paleoantropológica de los últimos años.

Antes de los recientes descubrimientos en China, Tailandia y Myanmar, la mayoría de los científicos consideraba que los antropoides se originaron en África. El descubrimiento del esqueleto del primate fósil conocido como “Ida” a comienzos de este año en Alemania ha llevado a algunos científicos a sugerir que los primates antropoides evolucionaron a partir de ancestros similares a los lémures conocidos como adapiformes.

Según Chris Beard, paleontólogo del Museo Carnegie de Historia Natural en Pittsburg, Pensilvania, y miembro del equipo internacional de investigadores que ha realizado la investigación, el nuevo primate, denominado Ganlea megacanina, denota que los primeros primates se originaron en Asia y no en África. Estos primeros antropoides asiáticos diferían radicalmente de los adapiformes como Ida, lo cual indica que Ida tiene un parentesco más cercano con los lémures modernos que con los monos y los humanos.

Los fósiles de Ganlea megacanina de 38 millones de años, desenterrados en varios puntos de Myanmar central, pertenecen a un nuevo género y especie. El animal tenía dientes caninos muy grandes que lo distinguen de sus parientes primates más cercanos. El intenso desgaste dental indica que el Ganlea megacanina utilizaba sus grandes dientes caninos para abrir frutas tropicales con cáscaras duras y acceder a las nutritivas semillas de su interior.

Esta inusual adaptación para la alimentación es de una clase nunca antes documentada en los primates prosimios, pero es característica de los monos sakí modernos de América del Sur que habitan en la Cuenca del Amazonas. El Ganlea muestra que los primeros antropoides asiáticos ya habían asumido hace 38 millones de años el papel ecológico de los monos modernos.

Unos Mamíferos Polares de 53 Millones de Años Atrás No Hibernaban

Unos animales que vivían en la región ártica hace 53 millones de años, y que eran antepasados de los tapires, y primos antiguos de los rinocerontes, soportaban seis meses de oscuridad cada año, sin recurrir a la hibernación, aunque, eso sí, disfrutando de un clima mucho más suave que el actual, que permitió el desarrollo de exuberantes bosques pantanosos. Así lo indican los resultados de un reciente estudio llevado a cabo por la Universidad de Colorado en Boulder.

El estudio desvela detalles sobre una serie de mamíferos prehistóricos capaces de alcanzar hasta media tonelada de peso, que vivieron en lo que hoy es la Isla de Ellesmere, cerca de Groenlandia, dependiendo en verano de una dieta de plantas con flores, hojas caducas y vegetación acuática. Pero en el crepúsculo permanente del invierno, cambiaban su dieta y pasaban a alimentarse de ramitas, hojarasca del suelo, hojas perennes y hongos.

Lo constatado en el estudio servirá también para tener una idea más precisa de la llegada y dispersión de mamíferos antiguos por América del Norte, a través de los puentes de tierra polares, y para predecir mejor cómo los mamíferos modernos empezarán a moverse hacia el Norte si el clima de la Tierra continúa calentándose.

Jaelyn Eberle, conservadora de vertebrados fósiles en el Museo de Historia Natural de la Universidad de Colorado, y su equipo, se valieron de un análisis de isótopos de carbono y oxígeno extraídos de los dientes fósiles de tres variedades de mamíferos de la Isla de Ellesmere.

Los dientes de animales están entre los fósiles árticos más valiosos porque son sumamente duros y capaces de resistir los severos ciclos de congelación y deshielo, que se repiten año tras año.

Las delatadoras firmas isotópicas del carbono de las capas de esmalte que se forman secuencialmente durante la erupción de los dientes permitieron que el equipo determinara con precisión las clases de materiales vegetales consumidos por los mamíferos en su alimentación mientras vagaban por el entorno durante las estaciones del año.

Los datos reunidos de ese modo indican que estos mamíferos no migraban ni hibernaban. Lo que hacían era vivir activamente en esas zonas árticas muy al norte todo el año, subsistiendo durante los oscuros meses de invierno gracias a recurrir a alimentos que bajo las condiciones más favorables del verano no solían escoger.

El esqueleto de un elefante gigante de hace 200.000 años

Fósiles

Fósiles

El esqueleto de un elefante gigante de hace 200.000 años, el más completo encontrado hasta ahora en Indonesia, ha sido hallado en la isla de Java, según anunciaron investigadores australianos.

Se trata “de una especie ya extinta y es enorme, mucho más grande que los actuales elefantes asiáticos. “Sólo el fémur mide 1,2 metros”, indicó la universidad australiana de Wollongong a través de un comunicado.

Algunos huesos del paquidermo quedaron al descubierto el año pasado al derrumbarse una cantera de arena, lo que causó la muerte de dos trabajadores. De la tarea desenterrar la osamenta completa, trabajo que se prolongó durante cuatro semanas, se encargaron un equipo de investigadores de la Universidad de Wollongong y expertos del Instituto de Investigación Geológica de Indonesia.

Los huesos, revestidos en yeso para su protección, fueron enviados al Museo de Geología de Bandung, en Java Occidental. Se cree que el elefante murió en la orilla del río Solo y la arena debió cubrirle rápidamente protegiéndole de ser devorado por otros animales, según la hipótesis del paleontólogo de Wollongong, Gert Van Den Bergh.

Encuentran en Murero nuevas especies marinas de hace 530 m. a.

Fósil encontrado

Fósil encontrado

El grupo de investigación Murero de la Universidad de Zaragoza ha encontrado nuevos fósiles de primitivos equinodermos del Cámbrico que poblaron los mares que cubrían este yacimiento de la provincia zaragozana hace 530 millones de años.

El grupo de investigación acaba de publicar en la revista internacional Acta Palaeontologica Polonica el hallazgo de estas nuevas especies fósiles de invertebrados: dos nuevos equinodermos eocrinoideos, que incluyen a erizos y estrellas de mar y que se encuentran en un estado de conservación excelente.

Estos fósiles serán de una ayuda “imprescindible” para reconstruir cómo era la comunidad de organismos que poblaron los mares de Murero y aportarán nuevos datos sobre la explosión de diversidad del Cámbrico, informan fuentes de la Universidad de Zaragoza en una nota de prensa.

Los eocrinoideos son un grupo de equinodermos extinto y sus fósiles son “extremadamente raros” en el Cámbrico de todo el mundo. Estos extraordinarios fósiles presentaban una estructura anatómica única, aunque semejante a los crinoideos actuales.

Su característica más sobresaliente era la enorme corona de brazos flexibles dispuestos hacia arriba para captar partículas alimenticias y llevarlas hacia la boca, situada en el centro de un cuerpo globoso y lleno de poros destinados a la respiración.

Las dos nuevas especies son la “Gogia pasleyi”, que representa el primer eocrinoideo descrito en el Cámbrico de Aragón y sus ejemplares proceden de la Formación Murero en el Parque Natural del Moncayo, y la “Gogia sp”, aún en estudio y procedente del yacimiento de Murero. Estos eocrinoideos vivían en fondos fangosos y para no hundirse se fijaban a trozos de trilobites.

El yacimiento de Murero es conocido internacionalmente como “la Capilla Sixtina de los trilobites” por su excepcional fosilización, enorme abundancia de especímenes y el alto número de especies encontradas de estos conocidos artrópodos primitivos extintos que poblaron los mares paleozoicos durante 300 millones de años, antes de extinguirse.

Las investigaciones que se desarrollan en Murero sirven para conocer las causas de la explosión de la vida animal en la tierra, que sucedió en el Cámbrico, y permiten comprobar cómo evolucionaban las especies en un yacimiento, como el de Murero, que ha conseguido alcance internacional.

El proyecto Murero, en el que participan distintas universidades españolas y europeas, fue aprobado por el Ministerio de Educación y Ciencia en el año 2006 y tiene una duración de cinco años.

El catedrático de Paleontología de la Universidad de Zaragoza, Eladio Liñán, y director del grupo de investigación Murero, espera que los datos que se obtienen de estas investigaciones sirvan para poner en valor didáctico y científico el yacimiento de Murero.

Estos hallazgos han sido publicados por los investigadores R. Gozalo y Eladio Liñán bajo el título Middle Cambrian gogiid echinoderms from the Northeast Spain: Taxonomy, palaeoecology and palaeogeographic implications, en la revista “gacta Palaeontologica Polonica 54”. Los nuevos ejemplares se expondrán próximamente en la Sala Lucas Mallada del Museo Paleontológico de la Universidad de Zaragoza.

Hallado el cuerpo de un mamut de un millón de años

Esqueleto hallado

Esqueleto hallado

El esqueleto prácticamente completo de un mamut meridional, datado provisionalmente en un millón de años, ha sido hallado hace unos días cerca de la ciudad serbia de Kostolac, junto a una mina de carbón a cielo abierto, según declaraciones de Miomir Korac, del Instituto de Arqueología de Belgrado, a medios de comunicación de Serbia.

Los expertos creen que el ejemplar de Mammuthus meridionalis era hembra, tenía cuatro metros de altura y pesaba unas 10 toneladas.

Los restos fósiles fueron descubiertos a una profundidad de 27 metros en terreno arenoso, lo que indica que este área no experimentó ningún terremoto fuerte en al menos un millón de años.

El mamut meridional es una de las especies de mayor tamaño y más antiguas de este elefante prehistórico. Emigró de África a Europa hace más de un millón de años y tenía pelo, pero mucho menos que el mamut peludo posterior, adaptado al clima de la era glacial.