Posts Tagged ‘Especies marinas’

Sistema Nervioso de Los Delfines

Los delfines como cualquier otro mamífero tiene un sistema nervioso normal, el mismo que cualquier mamífero pero con algunas diferencias.
A medida que avanzamos dentro de la clase hacia especies más evolucionadas, la corteza cerebral o substancia gris, considerada la parte noble del cerebro incrementa su volumen, a la vez que lo hace el número y complejidad de sus circunvoluciones. El volumen del cerebelo es también mayor en los mamíferos.La actividad psíquica de los mamíferos es muy superior a la del resto de los anmales, y en las especies más evolucionadas se aprecian rasgos de memoria e incluso de inteligencia.

El Sistema Nervioso se divide en:
– Sistema Nervioso Central (SNC): está constituido por el encéfalo y la médula espinal. Están protegidos por tres membranas: duramadre (membrana externa), aracnoides (membrana intermedia), piamadre (membrana interna) denominadas genéricamente meninges. Además, el encéfalo y la médula espinal están protegidos por envolturas óseas, que son el cráneo y la columna vertebral respectivamente.
Las cavidades de estos órganos están llenos de un líquido incoloro y transparente, que recibe el nombre de líquido cefalorraquídeo. Sus funciones son muy variadas: sirve como medio de intercambio de determinadas sustancias, como sistema de eliminación de productos residuales, para mantener el equilibrio iónico adecuado y como sistema amortiguador mecánico.
Las células que forman el sistema nervioso central se disponen de tal manera que dan lugar a dos formaciones muy características: la sustancia gris, constituida por los cuerpos neuronales, y la sustancia blanca, formada principalmente por las prolongaciones nerviosas (dendritas y axones), cuya función es conducir la información. En resumen, el sistema nervioso central es el encargado de recibir y procesar las sensaciones recogidas por los diferentes sentidos y de transmitir las órdenes de respuesta de forma precisa a los distintos efectores. Y se puede decir que el sistema nervioso central es uno de los más importantes de todos los sistemas que se encuentra en nuestro cuerpo.
– Sistema Nervios Periférico (SNP): es el sistema nervioso formado por nervios y neuronas que residen o extienden fuera del sistema nervioso central, hacia los miembros y órganos. La diferencia con el sistema nervioso central está en que el sistema nervioso periférico no está protegido por huesos o por barrera hematoencefálica, permitiendo la exposición a toxinas y a daños mecánicos. Es el que coordina, regula e integra nuestros órganos internos, por medio de respuestas inconscientes. Se subdivide en:

  • Sistema nervioso somático: Activa todas las funciones orgánicas (es activo).
  • Sistema nervioso autónomo o vegetativo: Protege y modera el gasto de energía. Está formado por miles de millones de largas neuronas, muchas agrupadas en nervios. Sirve para transmitir impulsos nerviosos entre el S.N.C y otras áreas del cuerpo.
  • Nervios periféricos: Tienen tres capas: endoneuro, perineuro y epineuro.

Wolffia angusta – Lenteja de agua australiana

Wolffia angusta

Wolffia angusta

Tambien conocida como la lenteja de agua australianaEs una fanerógama,  mide 0,6 de alto por 0,33 de ancho y pesa 0,15 gramos es la planta mas pequeña del mundo. Una docena de éstas plantas cabría fácilmente en la cabeza de un alfiler y dos plantas florecidas entrarían dentro de una pequeña e impresa letra “o”.

Detalles de Wolffia angusta

Wolffia es un género de 9 a 11 especies que incluyen las plantas más pequeñas de flores en la Tierra. Raíces Comúnmente denominado watermeal, estas plantas acuáticas se asemejan a motas de harina de maíz flotando en el agua. Wolffia especies son de libre talos flotante, verde o amarillo-verde, y sin. La flor se produce en una depresión en la superficie superior del cuerpo de la planta. Tiene una estambres y un pistilo. Las personas a menudo flotan en parejas o en forma esteras flotantes de plantas relacionadas, tales como Lemna y especies Spirodela. La mayoría de las especies tienen una distribución muy amplia en varios continentes. Wolffia especies están compuestas de alrededor de 40% de proteínas, aproximadamente lo mismo que el de soja, que los convierte en potenciales humanos de alta fuente de proteína alimentaria. Históricamente han sido recogidos en el agua y se come como un vegetal en gran parte de Asia.

Marea verde de Wolffia angusta

Marea verde de Wolffia angusta

Clasificación científica


Reino: Plantae
Tipo de planta: Liliopsida
Orden: Alismatales
Familia: Araceae
Subfamilia: Lemnoideae
Tribu: Wolffieae
Género: Wolffia
Especie: W. angusta

Huellas Fósiles de Gusanos Marinos Gigantes

Fósil encontrado

Un equipo de investigadores liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto en el Parque Nacional de Cabañeros, en Castilla La Mancha, unas galerías fosilizadas de grandes dimensiones, de hasta 5 metros de longitud y 15-20 cm de diámetro, excavadas por un organismo desconocido de cuerpo blando y gran tamaño. Las trazas tienen una antigüedad de 475 millones de años, lo que las convierte en las huellas más antiguas relacionadas con gusanos gigantes halladas hasta la fecha.

“Se trata de madrigueras excavadas en el fondo marino hace unos 475 millones de años por un organismo vermiforme, móvil, cuyas galerías discurrían horizontales a pocos centímetros de profundidad bajo el lecho marino”, explica el paleontólogo del CSIC Juan Carlos Gutiérrez Marco, que dirige las excavaciones. “Vivía enterrado y revestía sus galerías con secreciones mucosas a fin de endurecerlas y evitar su colapso, lo que ha facilitado su conservación hasta nuestros días pues permitió el relleno pasivo por sedimentos posteriores que las fosilizaron”, completa el investigador.

Aunque el organismo que realizó estas huellas no se conserva, la longitud y grosor de las trazas, así como los movimientos peristálticos que quedaron grabados en la roca, permiten estimar a los investigadores que se trata de un gusano gigante de aproximadamente un metro de longitud y unos 15 centímetros de diámetro. “Las trazas semejan una versión gigante del icnofósil [nombre que recibe la huella de la actividad de un animal] Palaeophycus tubularis, conocido en un amplio rango de edades y localizaciones en todo el mundo y atribuido a poliquetos, pero que rara vez excede los 2 cm de diámetro”, declara Gutiérrez Marco.

Las huellas encontradas en Cabañeros no sólo son excepcionales por su tamaño, también por su antigüedad, 475 millones de años, en pleno Ordovícico Inferior (era Paleozoica): “Se trata de las huellas más antiguas relacionadas con gusanos gigantes”, afirma Gutiérrez Marco. Estas huellas preceden en el tiempo a las halladas este mismo año en Devon, Inglaterra, con un tamaño similar pero que databan del Pérmico Superior, sobre 200 millones de años más jóvenes. Además, los autores de las huellas británicas fueron animales de agua dulce y no organismos marinos, como en el caso de Cabañeros.

La excavación forma parte de un proyecto de la Red de Parques Nacionales, financiado por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, en el que participan, además del CSIC, investigadores del Instituto Geológico y Minero de España, la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad portuguesa de Trás-os-Montes e Alto Douro.

Desde hace tres años, el equipo de paleontólogos liderados por el CSIC recorre el Parque Nacional de Cabañeros en busca de huellas de sus primigenios habitantes. Hace un par de años encontraron un sector de casi 14 m2 de antiguo fondo marino repleto de huellas fósiles dejadas por trilobites (llamadas Cruzianas), unos artrópodos marinos que dominaron los mares paleozoicos y que desaparecieron hace unos 250 millones de años.

“Los trilobites eran los reyes de los mares paleozoicos, pero poco se sabe de ellos, aunque sí de sus fósiles, que corresponden al caparazón dorsal, puesto que el ventral no estaba mineralizado. Su comportamiento debe ser inferido a partir de los fósiles y de las huellas que nos dejan en los estratos, como si fueran los huesos de los dinosaurios, por un lado, y sus pisadas por otro”, expone el científico.

Gutiérrez Marco explica esta abundancia de animales marinos: “Hace más de 450 millones de años nuestro territorio formaba parte de la plataforma marina de un antiguo continente llamado Gondwana, por lo que toda esta zona se encontraba sumergida a poca profundidad”. Esta peculiar situación de la península ibérica podría explicar también el por qué muchas de las huellas halladas corresponden a animales de gran tamaño: “La península ibérica se encontraba entonces cerca del polo sur de la época. Los organismos que viven en aguas muy frías tienen un metabolismo que les permite crecer más: es lo que se conoce como gigantismo polar”.

Para estudiar y comprender mejor estos animales prehistóricos, los investigadores realizan moldes en látex y silicona de los hallazgos más relevantes: “Esto nos permite estudiar las huellas en todas sus dimensiones y con todos los medios posibles para llegar al animal productor: su comportamiento, su anatomía, su modo de vida… es casi un trabajo forense”, explica Artur Sá, de la Universidad de Trás-os-Montes e Alto Douro. Además, estos moldes (elaborados por Eleuterio Baeza, geólogo del IGME) permiten sacar copias para su exposición al público. Como ejemplo, el molde realizado a partir del sector de 14 m2 de huellas de trilobites, el mayor del mundo en el campo de la icnología de invertebrados, que puede visitarse en el centro de interpretación del Parque Nacional de Cabañero. (CSIC/SINC)

Mecanismos Oculares en la Bioluminiscencia de un Calamar

Ojo de calamar

Ojo de calamar

Utilizando un proceso llamado bioluminiscencia, el calamar puede iluminar su lado inferior (la parte que de él puede verse desde debajo cuando navega) para imitar las aguas iluminadas por la luz solar y que no se note que algo tapa la luz. Esta estrategia camufla al calamar tan bien como cuando descarga tinta negra a su alrededor para oscurecer el entorno y que nadie pueda verle.

El calamar tiene un órgano de iluminación que está totalmente separado de los ojos. El nuevo descubrimiento es que este órgano es sensible a la luz y posee varios de los mismos genes que los ojos del calamar.

Todd Oakley, biólogo evolutivo de la Universidad de California en Santa Bárbara, realizó el análisis evolutivo de los genes del animal. Y ha podido confirmar que los genes en el órgano de iluminación son similares o iguales a los de los ojos del calamar.

Esto constituye un buen ejemplo de cómo componentes ya existentes pueden usarse en la evolución para hacer algo completamente nuevo. Estos componentes existían para ser usados en el ojo, y luego fueron reclutados para ser usados en el órgano de iluminación. Este órgano se parece a un ojo en bastantes cosas. Tiene la forma de un ojo, una lente para enfocar la luz, y ahora en este estudio se ha comprobado que también tiene la sensibilidad de un ojo.

La razón por la que estos calamares son bioluminiscentes es para camuflarse. Para cualquier animal que desde cierta profundidad en el mar esté mirando hacia la superficie, el paso del calamar no camuflado se vería como una sombra delatadora cruzando ante la pantalla de luz. Para camuflarse debidamente, el calamar suple con su bioluminiscencia la luz que tapa, de manera que ya no produce esa sombra delatadora.

La luz es generada por bacterias alojadas en el calamar. Éste les brinda un hogar y ellas le proporcionan la luz para su camuflaje.

Los científicos han confirmado que el calamar puede detectar la luz que está produciendo.

La luz proviene de una reacción química que se produce dentro de las bacterias. El calamar no controla dichas reacciones directamente, pero puede modificar la apertura de su órgano de iluminación y permitir que salga más o menos luz.

Determinan la Estructura de las Moléculas de Clorofila Presentes en Bacterias Verdes

Vista de Bacterias Verdes

Bacterias Verdes

Un equipo internacional de científicos ha determinado la estructura de las moléculas de clorofila, en bacterias verdes, que son responsables de recoger la energía lumínica para estos organismos. Los resultados del equipo podrían ser usados algún día para desarrollar sistemas fotosintéticos artificiales, que fuesen capaces, entre otras cosas, de convertir la energía solar en energía eléctrica.

Los científicos han descubierto que esas estructuras clorofílicas bacterianas son muy eficaces captando energía lumínica. Y que la orientación de las moléculas de clorofila es decisiva para esa gran eficiencia de las bacterias verdes en la captación de la luz.

Las bacterias verdes son un grupo de organismos que por regla general viven en ambientes muy pobremente iluminados, como en las regiones de luminosidad precaria de fuentes termales y en el Mar Negro a profundidades de 100 metros. Las bacterias contienen estructuras llamadas clorosomas, que contienen hasta 250.000 moléculas de clorofila. La habilidad para captar la energía lumínica y suministrarla con rapidez a donde se la necesita, es esencial para estas bacterias, algunas de las cuales captan sólo algunos fotones de luz por molécula de clorofila por día.

Como han sido tan difíciles de investigar, los clorosomas en las bacterias verdes son la última clase de complejo de recolección de luz en ser caracterizado estructuralmente por los científicos.

Recurriendo a técnicas especiales, los autores del estudio han conseguido echar una mirada detallada a esas estructuras moleculares cruciales en las bacterias verdes. A tal fin, emplearon técnicas genéticas, microscopía crioelectrónica, espectroscopia por resonancia magnética nuclear de estado sólido, y técnicas de modelación digital para acoplar todos los datos y crear una imagen final del clorosoma.

Quizás los resultados obtenidos en este estudio se puedan utilizar algún día para desarrollar sistemas de fotosíntesis artificiales que conviertan la energía solar en electricidad. Las interacciones que conducen al ensamblaje clorofílico en los clorosomas son más bien simples, así que son buenos modelos para los sistemas artificiales. Basta disponer de las condiciones adecuadas en una disolución para poder fabricar en ella estructuras clorofílicas. De hecho, se viene haciendo ya desde hace años, aunque el problema es que no ha sido posible desentrañar las reglas biológicas para construir estructuras más grandes.

“No diré que ya conocemos del todo las reglas, pero por lo menos sabemos ahora qué son dos de las estructuras y cómo se relacionan con el sistema biológico como un todo, lo que constituye un gran avance”, señala Donald Bryant, profesor de biotecnología en la Universidad Estatal de Pensilvania, y uno de los jefes del equipo.

Encuentran en Murero nuevas especies marinas de hace 530 m. a.

Fósil encontrado

Fósil encontrado

El grupo de investigación Murero de la Universidad de Zaragoza ha encontrado nuevos fósiles de primitivos equinodermos del Cámbrico que poblaron los mares que cubrían este yacimiento de la provincia zaragozana hace 530 millones de años.

El grupo de investigación acaba de publicar en la revista internacional Acta Palaeontologica Polonica el hallazgo de estas nuevas especies fósiles de invertebrados: dos nuevos equinodermos eocrinoideos, que incluyen a erizos y estrellas de mar y que se encuentran en un estado de conservación excelente.

Estos fósiles serán de una ayuda “imprescindible” para reconstruir cómo era la comunidad de organismos que poblaron los mares de Murero y aportarán nuevos datos sobre la explosión de diversidad del Cámbrico, informan fuentes de la Universidad de Zaragoza en una nota de prensa.

Los eocrinoideos son un grupo de equinodermos extinto y sus fósiles son “extremadamente raros” en el Cámbrico de todo el mundo. Estos extraordinarios fósiles presentaban una estructura anatómica única, aunque semejante a los crinoideos actuales.

Su característica más sobresaliente era la enorme corona de brazos flexibles dispuestos hacia arriba para captar partículas alimenticias y llevarlas hacia la boca, situada en el centro de un cuerpo globoso y lleno de poros destinados a la respiración.

Las dos nuevas especies son la “Gogia pasleyi”, que representa el primer eocrinoideo descrito en el Cámbrico de Aragón y sus ejemplares proceden de la Formación Murero en el Parque Natural del Moncayo, y la “Gogia sp”, aún en estudio y procedente del yacimiento de Murero. Estos eocrinoideos vivían en fondos fangosos y para no hundirse se fijaban a trozos de trilobites.

El yacimiento de Murero es conocido internacionalmente como “la Capilla Sixtina de los trilobites” por su excepcional fosilización, enorme abundancia de especímenes y el alto número de especies encontradas de estos conocidos artrópodos primitivos extintos que poblaron los mares paleozoicos durante 300 millones de años, antes de extinguirse.

Las investigaciones que se desarrollan en Murero sirven para conocer las causas de la explosión de la vida animal en la tierra, que sucedió en el Cámbrico, y permiten comprobar cómo evolucionaban las especies en un yacimiento, como el de Murero, que ha conseguido alcance internacional.

El proyecto Murero, en el que participan distintas universidades españolas y europeas, fue aprobado por el Ministerio de Educación y Ciencia en el año 2006 y tiene una duración de cinco años.

El catedrático de Paleontología de la Universidad de Zaragoza, Eladio Liñán, y director del grupo de investigación Murero, espera que los datos que se obtienen de estas investigaciones sirvan para poner en valor didáctico y científico el yacimiento de Murero.

Estos hallazgos han sido publicados por los investigadores R. Gozalo y Eladio Liñán bajo el título Middle Cambrian gogiid echinoderms from the Northeast Spain: Taxonomy, palaeoecology and palaeogeographic implications, en la revista “gacta Palaeontologica Polonica 54”. Los nuevos ejemplares se expondrán próximamente en la Sala Lucas Mallada del Museo Paleontológico de la Universidad de Zaragoza.

Encuentran el eslabón evolutivo entre animales acuáticos y terrestres


Existen determinados episodios evolutivos que resultan claves para comprender tanto a nuestro pasado como a nosotros mismos. Hechos cruciales como por ejemplo el pasaje de los animales acuáticos a un hábitat terrestre son fundamentales para conocer a fondo la historia de las especies que experimentaron dichas modificaciones.

Es por ello que el registro fósil es una base de datos de consulta básica para los científicos que se dedican a estudiar estos procesos, pues en ella se guardan datos a ser interpretados que permiten analizar al menos en parte a procesos básicos como el anteriormente mencionado.

En el marco de esta realidad, resulta esclarecedor el hallazgo de un fósil fundamental para conocer el pasaje de los animales del reino acuático al reino terrestre, el fósil de Ventastega curonica hallado por la Universidad sueca de Uppsala, el cual se encuentra en pleno proceso analítico para descubrir cuáles secretos esconde.

Este animal que habitaba en el agua fue encontrado en un yacimiento de Letonia, y tiene proporciones parecidas a las de un pez, aunque su cráneo ya presenta la forma de los tetrápodos, siendo este más encogido y con una mandíbula a medio camino entre ambos tipos.

La naturaleza del Ventastega curonica lo ubica llenando un hueco evolutivo entre las últimas especies marinas y las primeras tetrápodas,  en un período muy confuso como es el Devoniano, entre 380 y 360 millones de años en los cuales el registro fósil se encuentra muy disperso y fragmentado.