Posts Tagged ‘Principios evolutivos del Comportamiento animal’

En Animales de Sangre Fría, un Entorno Más Cálido Significa una Vida Más Corta

La temperatura explica gran parte del por qué los organismos de sangre fría como peces, anfibios, crustáceos, y lagartos alcanzan edades más avanzadas en latitudes altas que en latitudes bajas. Ésta es la conclusión a la que se ha llegado en un reciente estudio.

Stephan Munch y Santiago Salinas, ambos de la Escuela de Ciencias Marítimas y Atmosféricas de la Universidad de Stony Brook, han descubierto que para una amplia gama de especies cuyas temperaturas corporales varían con la temperatura de su entorno, la temperatura ambiental es el factor dominante que controla la variación geográfica de la longevidad de dichas especies.

Munch y Salinas se sintieron intrigados por el hecho de que los mejillones de río en España tienen una vida máxima de 29 años, mientras que en Rusia los individuos de la misma especie viven casi 200 años. Los investigadores se preguntaban cómo podía tener un impacto tan espectacular sobre la duración de la vida una diferencia relativamente pequeña en la latitud (España 43º N y Rusia 66º N).

Aunque cabría esperar que las adaptaciones locales o las diferencias geográficas en depredadores y en abundancia de comida explicaran esta disparidad, Munch y Salinas querían ver si las diferencias geográficas asociadas a las de longevidad tenían una base fisiológica común en la temperatura.

Munch y Salinas examinaron los datos de duración de la vida obtenidos de los análisis de laboratorio y de las observaciones en el medio natural, para más de 90 especies provenientes de ecosistemas diversos, algunos terrestres, otros de agua dulce, y el resto marinos.

Estudiaron organismos con longevidades medias diferentes; desde el copépodo Arcartia tonsa, que tiene una vida media de 11,6 días, hasta el mejillón Margaritifera margaritifera, conocido popularmente como mejillón de río y con otros nombres, y que tiene una vida media de 74 años. Descubrieron que a través de este listado de especies, la temperatura estaba relacionada sistemáticamente y de manera exponencial con la duración de la vida.

La relación entre la temperatura y la duración de la vida que Munch y Salinas han hallado a través del análisis de los datos es sorprendentemente similar a la relación pronosticada por la teoría metabólica de la ecología. Esta teoría ha sido empleada para explicar la manera en que los ciclos vitales, la dinámica poblacional, los patrones geográficos, y otros procesos ecológicos se relacionan con el tamaño del cuerpo de un animal y su temperatura.

La longevidad en el 87 por ciento de las especies en libertad que Munch y Salinas estudiaron varía como predice la teoría metabólica de la ecología.

Conviene aclarar que aún después de restar el efecto de la temperatura, había todavía una variación considerable en la longevidad dentro de las especies, indicando esto que otros factores locales tienen un papel relevante en la determinación de ésta.

De todas formas, es fácil imaginar cómo las especies de sangre fría van a reaccionar frente al calentamiento global. Debido a la relación exponencial entre la temperatura y la duración de la vida, aumentos pequeños en la temperatura ambiental podrían resultar en recortes grandes en la longevidad de estos animales.

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Mecanismos Oculares en la Bioluminiscencia de un Calamar

Ojo de calamar

Ojo de calamar

Utilizando un proceso llamado bioluminiscencia, el calamar puede iluminar su lado inferior (la parte que de él puede verse desde debajo cuando navega) para imitar las aguas iluminadas por la luz solar y que no se note que algo tapa la luz. Esta estrategia camufla al calamar tan bien como cuando descarga tinta negra a su alrededor para oscurecer el entorno y que nadie pueda verle.

El calamar tiene un órgano de iluminación que está totalmente separado de los ojos. El nuevo descubrimiento es que este órgano es sensible a la luz y posee varios de los mismos genes que los ojos del calamar.

Todd Oakley, biólogo evolutivo de la Universidad de California en Santa Bárbara, realizó el análisis evolutivo de los genes del animal. Y ha podido confirmar que los genes en el órgano de iluminación son similares o iguales a los de los ojos del calamar.

Esto constituye un buen ejemplo de cómo componentes ya existentes pueden usarse en la evolución para hacer algo completamente nuevo. Estos componentes existían para ser usados en el ojo, y luego fueron reclutados para ser usados en el órgano de iluminación. Este órgano se parece a un ojo en bastantes cosas. Tiene la forma de un ojo, una lente para enfocar la luz, y ahora en este estudio se ha comprobado que también tiene la sensibilidad de un ojo.

La razón por la que estos calamares son bioluminiscentes es para camuflarse. Para cualquier animal que desde cierta profundidad en el mar esté mirando hacia la superficie, el paso del calamar no camuflado se vería como una sombra delatadora cruzando ante la pantalla de luz. Para camuflarse debidamente, el calamar suple con su bioluminiscencia la luz que tapa, de manera que ya no produce esa sombra delatadora.

La luz es generada por bacterias alojadas en el calamar. Éste les brinda un hogar y ellas le proporcionan la luz para su camuflaje.

Los científicos han confirmado que el calamar puede detectar la luz que está produciendo.

La luz proviene de una reacción química que se produce dentro de las bacterias. El calamar no controla dichas reacciones directamente, pero puede modificar la apertura de su órgano de iluminación y permitir que salga más o menos luz.

Entre Animales, ¿los Mejores Machos Son También los Mejores Padres?

Macho alfa

Macho alfa

En todo el reino animal, los colores llamativos o los espectáculos elaborados de cortejo sirven como “propaganda” para atraer a la pareja. Pero, ¿qué es lo que se promete en esa propaganda? ¿Sugiere cosas buenas que luego se cumplen? Un estudio llevado a cabo en la Universidad Yale aclara cómo la evolución trata a los buenos padres y a los malos.

La idea de que los machos exhiben sus mejores cualidades para atraer hembras con las que aparearse, es bien conocida. Como también lo es la de que los machos pueden ser engañosos en lo que sugieren a las hembras a través de la “autopromoción” que de ellos hacen.

Según Natasha Kelly, autora principal de un nuevo estudio, lo descubierto en éste indica que la autopropaganda del macho tiende a ser honesta como una función de su aptitud para ser padre.

La adornada cola en abanico del pavo real, o el acicalamiento y la pose de un hombre que desea ligar en una discoteca, son una “propaganda” para atraer hembras que puede llegar a consumir bastante energía. Cuando un macho dedica mucha energía a mantener una buena apariencia, puede que le quede poca para cuidar de sus hijos. Sin embargo, tal como señalan los autores del nuevo estudio, eso puede no ser malo en especies donde el macho no suela tener un papel relevante en la tarea de cuidar a sus hijos pequeños.

Las investigaciones previas sugieren que, bajo ciertas circunstancias, los machos podrían ser deshonestos sobre sus habilidades como padres, y pese a eso tener éxito reproductivo. En este nuevo estudio se ha analizado la fiabilidad de las señales de apareamiento de los machos de especies en las que el padre sí tiene un papel relevante en el cuidado de sus hijos, un aspecto que se omitió en los estudios anteriores.

Los resultados del estudio indican que cuando los machos deben ocuparse de la supervivencia de sus hijos, sus señales para atraer hembras suelen ser honestas, y que dedican una mayor cantidad de su energía al cuidado de sus hijos que a ser atractivos.

El Dragón de Komodo Es Más Peligroso de Lo Que Se Creía

El temible dragón de Komodo (Varanus komodoensis) es mucho más peligroso de lo que se creía hasta ahora. Una nueva investigación revela que estos lagartos gigantes debilitan e inmovilizan a sus presas con una potente mordedura venenosa, además de utilizar sus afilados dientes y los poderosos músculos de su cuello, para matar a sus víctimas.

Ya se sabía que estos reptiles carnívoros muerden a sus presas y les basta aguardar a que se desangren hasta la muerte.

Una parte de la comunidad científica ha venido creyendo hasta ahora que la muerte de las presas es causada por una bacteria patógena presente en la boca de los dragones; pero la nueva investigación muestra que la combinación entre la dentadura del reptil y su veneno es probablemente la responsable de su habilidad para matar.

“La hipótesis de que el dragón de Komodo mata utilizando habitualmente la bacteria oral es incorrecta”, afirma Stephen Wroe, coautor del nuevo estudio e investigador de la Universidad de Nueva Gales del Sur, Australia. “El dragón es verdaderamente venenoso. Tiene glándulas salivales modificadas que producen anticoagulantes y vasodilatadores, lo cual, en combinación con la dentadura y los músculos craneales del dragón, le permite matar a animales grandes a través de una pérdida rápida de sangre”.

Los investigadores utilizaron modelos computacionales para analizar la mordedura del dragón de Komodo y encontraron que los dragones tienen mordeduras mucho más débiles que las de cocodrilos de una talla similar. Sin embargo, las imágenes obtenidas mediante resonancia magnética revelaron que los dragones tienen también complejas glándulas venenosas.

Después de extraer las glándulas a un dragón que estaba enfermo de muerte en un zoológico, los investigadores utilizaron espectrometría de masas para analizar el veneno, comprobando que la toxina es similar a la del monstruo de Gila y a la de muchas serpientes. El veneno causa un rápido desangramiento al impedir la formación de coágulos y al dilatar los vasos sanguíneos.

Los investigadores también examinaron fósiles de Varanus megalania, pariente gigante extinto del dragón, y determinaron que ese lagarto de siete metros de longitud fue uno de los animales venenosos más grandes que ha existido.

El dragón de Komodo, cuyos antepasados vivieron hace más de 100 millones de años, es el lagarto más grande de la actualidad y habita en las islas indonesias centrales de Komodo, Rinca, Flores, Gili Motang y Gili Dasami. Puede crecer hasta dos o tres metros como promedio y alcanzar un peso de cerca de 70 kilogramos.

Cortejo Correlimos

Cortejo de Colimbo